De cómo Baldomero Espartero pudo ser rey
Publicado por pedrocolmenero en Abril 26, 2009
Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro, así se llamó este personaje histórico del siglo XIX español. Líder de los liberales progresistas, militar, vencedor de la Iª Guerra Carlista, Regente de España durante parte de la minoría de edad de la que luego fue Isabel II, jefe de Gobierno (Presidente del Consejo de Ministros) dos veces, Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria, Duque de Morella, Conde de Luchana, Vizconde de Banderas, General del ejército y único militar español con tratamiento de Alteza Real. En definitiva, toda una leyenda.
Cuando ya estaba retirado de la vida política, en España se vivió la “Gloriosa” revolución en 1868 que destronó a Isabel II. Al organizar el siguiente régimen, se llegó a la contradictoria situación de, después de destronar a la reina, España se volvía a configurar como una monarquía, esta vez, plenamente constitucional, de manera que se inició la insólita labor de buscar a alguien que ocupara el trono.
¿Cómo se elige a un rey? En este caso fueron comisiones de diputados quienes viajaron por toda Europa para entrevistarse con posible candidatos. Entre ellos estaban el portugués Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha, Antonio de Orleans (duque de Montpensier), el italiano Amado de Saboya (duque de Aosta e hijo del rey Víctor Manuel II de Italia), y el alemán Leopoldo de Hohenzollern Sigmaringen. Pero el ofrecimiento de la corona también se le hizo a Espartero. Así, y gracias a la Wikipedia, os puedo ofrecer en este post la correspondencia formal entre la comisión de diputados y el viejo general, y conocer de este modo en qué término se realizó un ofrecimiento de tan importante y cómo argumentó el general Espartero su rechazo al trono de España.
En la primavera de 1870, una comisión de Diputados viajó camino del retiro del general en Logroño para pedirle que aceptara la empresa. Portaban una carta del entonces Presidente del Consejo, Juan Prim, en la que se leía:
La breve respuesta que envió a Prim, y a Nicolás Salmerón quien encabezaba la delegación parlamentaria le expresó, entre otras cosas:
De este modo desaconsejaba que un rey extranjero viniera a reinar en España, cosa que sucedió cuando Amadeo de Saboya, duque de Aosta, fue coronado rey de España como Amadeo I en enero de 1871.

