En la versión digital del diario El País ha salido publicado hoy un reportaje sobre los recientes ataques a las esculturas instaladas en algunas calles de Madrid. Según reza en la web de dicho periódico, los ataques al arte callejero en Madrid revelan el desprecio al espacio público de muchos españoles. El individualismo, las carencias educativas y la herencia dictatorial lo explican.
Creo muy importante que se eche una lectura a dicho reportaje para hacer autocrítica y tomar conciencia de que, no solamente no somos los mejores, sino que los españoles tenemos mucho que aprender. El alto concepto que muchos tienen sobre sí mismos y sobre nuestro país actúa como una venda que hace que se den por buenas actitudes como estas, que ocasionan mucho daño y vergüenza a los que sabemos cómo funcionan estas cosas en otros países. A veces, el incivismo con el que convivimos es realmente asombroso. Por otro lado me parecen muy interesantes muchos de los comentarios que los lectores han escrito.
El programa gratuito Google Earth es una herramienta muy interesante para el aprendizaje y enseñanza de la Geografía. Se puede curiosear sobre todo el planeta ya que cuenta con una base de datos con fotografías de satélite del 100% de la superficie de la Tierra, aunque no todas a plena resolución.
Hoy presento una imagen muy elocuente del comportamiento e impacto del ser humano sobre el territorio. Concretamente se trata de los alrededores de la ciudad alemana de Múnich donde una vez debió haber un tupido bosque que rodeara a toda la ciudad. ¿Y qué quedó de aquel bosque? Pues, según se remede observar en estas dos fotos capturadas con el GoogleEarth, poco. Los pequeños pueblos y la puesta en cultivo de sus terrenos adyacentes ha reducido tremendamente aquel bosque primigenio.
En la versión digital del periódico El País, se ha publicado una fotogalería sobre los Juegos Olímpicos que se celebraron en Berlín, ya capital del Tercer Reich, en el año 1936 (ya había comenzado la Guerra Civil en España) y presididos por el mismísimo Adolf Hitler.
Son únicamente 5 fotografías pero bien comentadas y muy interesantes de ver. Lo bueno si breve, dos veces bueno.
En aquellos Juegos Olímpicos el aspecto más controvertido de los juegos fue el intento de Hitler de utilizar los juegos para demostrar sus teorías sobre la superioridad racial aria. Al final, el atleta más popular de los juegos fue el afroamericano Jesse Owens, ganador de las pruebas de 100m, 200m, 4×100m y salto largo. Existe un mito muy extendido que afirma que Hitler rehusó dar la mano a Owens, no obstante Hitler solo felicitó personalmente a los dos primeros ganadores de los juegos (saltándose el protocolo puesto que no debía felicitar en persona a nadie) no repitió esas dos primeras felicitaciones con nadie más. El propio Jesse Owens afirma en sus memorias que recibió una felicitación oficial por escrito del gobierno alemán, y que sin embargo el presidente Franklin Delano Roosevelt no invitó al atleta a las celebraciones en la sede de gobierno.
Cada 27 de enero se conmemoria el día del Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. Se escogió precisamente este día porque fue un 27 de enero de 1945 cuando se produjo la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau (actual Oświęcim-Brzezinka, Polonia) por parte de las tropas soviéticas en su avance frente al ejército alemán.
Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben a lo sucedido entre los judíos y el Tercer Reich (unos 5,8 millones de víctimas). Otros estudiosos consideran que debe aplicarse también a las víctimas polacas, y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque también a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales la mitad eran judíos.
Durante estos días se está recordando una de las víctimas más celebres de este holocausto, Ana Frank. Ella fue una judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Ámsterdam, Holanda, durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes, donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada a los campos de concentración nazis de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado.
Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como El diario de Ana Frank.
Tras la guerra, de los aproximadamente 110.000 Judíos que fueron deportados desde los Países Bajos durante la ocupación Nazi, sólo 5.000 sobrevivieron.
De los ocho inquilinos del escondite, sólo el padre de Anne sobrevivió. Herman Van Pels, amigo de la familia, fue gaseado justo tras la llegada del grupo a Auschwitz-Birkenau, el 6 de septiembre de 1944. Su esposa Auguste murió entre el 9 de abril y el 8 de mayo de 1945, en Alemania o en Checoslovaquia. Su hijo Peter murió el 5 de mayo de 1945 en el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, después de ser trasladado andando desde Auschwitz.
El Dr. Friedrich Pfeffer, murió el 20 de diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme. La madre de Ana, Edith Hollander, murió el 6 de enero de 1945, en Auschwitz-Birkenau. Johannes Kleiman y Victor Gustav Kugler, socios comerciales de Otto Frank que ayudaron a los anteriores mientras permanecieron escondidos, fueron arrestados por ayudar a la familia Frank. Ambos fueron sentenciados a realizar un Arbeitseinsatz (servicio de trabajo) en Alemania, y ambos sobrevivieron a la guerra.
Cada color represanta un tipo de material que el contenedor recibe para reciclar. Se trata de un grupo de contenedores cerca de Eferding, Austria y en ellos se puede observar cómo la concienciación de separación de basuras en casa en Austria (al igual que en otros países de Europa) está más arraigada que en España y, sobre todo, que en Extremadura.